Así que era la "excusa perfecta" para poder festejar e invitar a gente del lugar y de la comunidad a pasar una buena tarde entre amigos y familias de juegos, convivio (convivencia), risas, pláticas (charlas) y ¡cómo no!: Una rica cena mexicana.
Se sirvieron aproximadamente cerca de 200 platos de comida y también los niños pudieron cambiar sus tickets (conseguidos al participar en los juegos que se prepararon) por divertidos y variados juguetes.
Terminando de cenar, dimos el grito: ¡VIVA MÉXICO! y dimos gracias a Dios por este hermoso país y sus gentes, sabiendo que Dios lo ama, está en su corazón y tiene hermosos y buenos pensamientos para él.
¡Viva México!















