Este es "Jake", la mascota de nuestros amigos. Es un perro muy especial; podríamos decir que es parte de la familia, uno más. Y muy querido por sus dueños, Larrie y Missy, sus hij@s y en especial por sus niet@s; sobre todo para sensible y cariñosa Maddy.
![]() |
| Jake |
El pasado martes por la tarde, Jake, empezó a sufrir como una parálisis muscular en sus patas traseras. Al intentar caminar se iba de lado perdiendo todo el control y equilibrio. ¡Parecía estar totalmente borracho!
Mientras lo observábamos todos con mucha sorpresa, empezó a sufrir pequeñas convulsiones que lo tiraron al suelo y su respiración empezó a ser entrecortada. Ya en el suelo, estaba rígido, babeando y sin poderse poner de pie, ni casi moverse. ¡Qué preocupación, tristeza y nerviosismo! Si los adultos no entendíamos lo que pasaba, ¡mucho menos los niños!
Un rápido pensamiento vino a mi mente...
¿Por qué no? ¿Por qué no creer y ver a Dios hacer algo en ese momento?
Fue una sencilla oración: "En el nombre de Jesús eres sano".
Unos minutos después, Jake corría y corría contento, ladrando y jugando por los alrededores de la casa. ¡Estaba perfectamente! Incluso los días siguientes fue como si nada hubiera ocurrido.
Algo muy importante que Missy, Maddy y yo pudimos hablar y vivir en esa tarde (testimonio), es que en los pequeños detalles, en esas "pequeñas cosas" del día a día que son importantes para nosotros, es donde siempre Él se deja ver; donde deja ver su bondad y en donde a Él le encanta actuar mostrándonos cuánto le importamos y cuánto quiere ser parte en "las cosas" que para nosotros son importantes. ¡Aunque parezcan, a veces, tan simples como una mascota!
Y es que la verdad es: ¡Dios es bueno! Y esa es su naturaleza.
"Den gracias al Señor, porque Él es bueno; su gran amor perdura para siempre." Sal.136:1
