Quizá el título de esta entrada os resulte curioso pero podemos decir que literalmente ha sido una nueva experiencias milagrosa que hemos vivido esta semana. Y es que cuando "un corazón" está en juego, ¡Dios hace lo imposible, posible!
Una mañana Dàmaris despertó con un pensamiento en su mente: "Compra unas galletas para acompañar hoy el cafecito".
De las cosas que hemos aprendido con el tiempo es que Dios, muchas veces, nos habla a través de este tipo de "pensamientos o sentires". Son de ese tipo que, por mucho que quieras, no puedes quitártelos de la cabeza o de tu corazón.
¡Si lo has experimentado, ya sabrás de lo que te estamos hablando!
Así que ella y las niñas fueron a comprar las galletas, seleccionaron cuáles eran las que iban a comprar y llegando el momento de pagar fue cuando, después de revisar bien a fondo su monedero (¡¡por todos los rincones!!), se dio cuenta de que no tenía suficiente dinero para esas ricas galletas. Así que con un mucha vergüenza, le dijo a la muchacha que no las iban a comprar y las dejaron en su lugar.
Pero cuando uno sabe en su corazón lo que tiene que hacer, ¿cómo puede quedarse tranquilo?
Caminando hacia la salida, Dàmaris se detuvo y les dijo a las niñas: "¡No!, no podemos irnos sin las galletas. ¡Tenemos que comprarlas!" Así que decidieron revisar de nuevo el monedero, y... "Wow! ¡Chicas! ¡Mirad qué hay en mi monedero!" les dijo.
¡Allí estaban! 50 pesos aparecieron "de la nada" dentro de la cartera, en el mismo lugar que habían revisado antes con mucha atención. ¿Os podéis imaginar la emoción y la alegría de las tres en ese momento? ¡No había nada antes; no había suficiente dinero para comprar las galletas!
Una vez más, Dios hizo su parte.
"El cafecito" tuvo un rico sabor. Esas galletas fueron el inicio de un rato hermoso, una bonita y especial conversación en la que el corazón terminó siendo el protagonista. Palabras como AMOR, ABRAZO, ESCUCHAR, COMPARTIR, HONOR, ORAR, ESPERANZA, CREER, FE, acompañadas de esas ricas galletitas, cobraron vida.
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| ""50 $ x 1 ♥" |
Y es que a Dios le interesa el corazón, lo interior... y por éste, hace posible lo imposible.

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